El domingo 30 de noviembre de 2025 iniciamos un nuevo año litúrgico con el comienzo del Adviento. Durante estas semanas, que nos conducen hasta el 24 de diciembre, la Iglesia nos invita a preparar el corazón para acoger la venida del Salvador. El Adviento se convierte cada año en una oportunidad de renovación que nos introduce en la Navidad y en su Misterio.

En estas semanas podemos compartir símbolos previos a la Navidad, como la corona de Adviento con las cuatro velas, que no es propiamente un signo litúrgico, pero nos va haciendo presente el camino de nuestra preparación personal. O el color morado de los ornamentos en la Iglesia, aunque en el tercer domingo de Adviento -“Gaudete”- se suavizará en el rosa, haciendo presente la esperanza y nos recuerda que estamos en un tiempo de preparación. Y sobre todo, una llamada resonará fuertemente en la Palabra de Dios, en boca de Isaías, Juan el Bautista y la Virgen María: ¡Preparad el camino del Señor!
Este Adviento 2025 es un tiempo especialmente propicio para la conversión y para fortalecer nuestra fe, tanto personal como comunitaria. Al igual que María se preparó para el nacimiento de Jesús, también nosotros estamos llamados a vivir este tiempo con esperanza y apertura interior.
Que este Adviento nos ayude a crecer como comunidad educativa abierta, solidaria y esperanzada, y que cada día sepamos preparar nuestro corazón —y nuestro entorno— para acoger con alegría la presencia de Jesús entre nosotros.

