El quinto día de Generación Somasca ha sido una auténtica fiesta de fe y fraternidad. En la Eucaristía del campamento pusimos a Dios en el centro de nuestras vidas y de nuestro proyecto educador. Durante la tarde, los chicos colaboraron con entusiasmo construyendo la simbología de un «Nuevo Reino» fundamentado en el amor, el perdón, la lealtad y el servicio. Durante la oración final, descubrimos que Cristo es el rey humilde que nos guía, y cada uno de los participantes dio su emocionado ‘SÍ’ para ser testimonio vivo del Evangelio en el colegio y en sus familias.
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