El pasado 12 de enero, dentro del Plan de Convivencia y Prevención del Acoso Escolar, desarrollamos la actividad “Ponerse en el lugar del otro para diferenciar el sentido del humor de las bromas”, una propuesta pensada para ayudar a los alumnos a reflexionar sobre cómo el humor puede unir a las personas, pero también, en ocasiones, hacer daño cuando no se tiene en cuenta cómo se siente el otro.
Desde el inicio, los alumnos participaron de manera muy activa, compartiendo sus ideas y experiencias sobre lo que significa tener sentido del humor y sobre aquellas bromas que pueden resultar molestas o hirientes. A través del trabajo en pequeños grupos, dialogaron, escucharon opiniones distintas a las suyas y llegaron a conclusiones comunes que después pusieron en común con toda la clase. Se vivió un ambiente de respeto, en el que supieron esperar su turno de palabra y expresar lo que pensaban con sinceridad.
Durante la sesión, fueron comprendiendo poco a poco la diferencia entre reírse con los demás y reírse de los demás. Ellos mismos señalaron que el buen humor hace que todos disfruten y se sientan bien, mientras que algunas bromas pueden dejar en ridículo a alguien o hacerle sentir mal, aunque no haya mala intención. Este ejercicio les ayudó a ponerse en el lugar del compañero y a entender mejor cómo pueden afectar las palabras o los gestos cotidianos.
A través del ejemplo de Charles Chaplin y su personaje Charlot, reflexionaron sobre cómo el humor puede ser una forma positiva de afrontar la vida y hacer reír sin necesidad de burlarse de nadie. Al hablar sobre su aspecto y su forma de caminar, surgió un interesante diálogo sobre los motes y las etiquetas, y muchos alumnos comprendieron que lo que a uno le parece gracioso, a otro puede resultarle incómodo.
En otra de las actividades, trabajaron en equipo completando frases relacionadas con la alegría, la sonrisa y la risa, lo que generó un clima de cooperación y entusiasmo. Supieron aceptar el resultado del juego con naturalidad, practicando el saber ganar y perder con deportividad. La sesión terminó con algunos alumnos compartiendo chistes e historias que les hacían reír, en un ambiente muy positivo en el que todos aplaudieron cada intervención, reforzando la idea de que el humor puede ser una forma sana de compartir momentos juntos.
La actividad fue vivida con interés y cercanía, y permitió a los alumnos aprender que el verdadero sentido del humor es el que hace que todos se sientan bien, que es importante pensar en cómo puede sentirse el otro antes de hacer una broma y que ponerse en el lugar de los demás ayuda a mejorar la convivencia. Con experiencias como esta, seguimos trabajando para que los alumnos crezcan en empatía, respeto y responsabilidad dentro del grupo.


