A menudo, en los espacios de las aulas con alumnos pequeños se generan muchos sonidos. Algunos de ellos, como el arrastrar las sillas, son sonidos del día a día que irritan enormemente a quienes sufren misofonía (Síndrome de Sensibilidad Selectiva al Sonido, popularmente, “odio al sonido”), hasta el punto de provocarles altos niveles de ansiedad, disgusto, ira extrema y miedo. Una alumna de 1º de Primaria sufre esta circunstancia. Ante esta situación, profesorado, padres y alumnos se han unido en una acción llena de creatividad, eficiencia y generosidad. Han aportado pelotas de tenis o pádel para “acolchar” las patas de las sillas y así, disminuir lo máximo posible este ruido en el aula. Con ello, se atiende la necesidad de nuestra compañera. Se seguirán implementando medidas y propuestas inclusivas en el futuro en esta línea. ¡Gracias a todos! Como nos señala nuestro lema de este curso, ¡compartiendo diferencias!

