No ha sido un gran día, pero si de muchas emociones.
Hemos despedido a nuestros fundadores con un gran homenaje y unas ofrendas. Hemos llorado y recordado todo lo que han hecho por nosotros y todo lo que hemos aprendido. Gracias a ellos somos los que somos y por sus valores, también hemos sabido perdonar.
Salazar también se ha ido, también hemos dejado nuestra huella en su despedida.
Después de todas estas emociones, hemos despedido Hogwarts y los directores nos han abierto las puertas a seguir aprendiendo de los diferentes hechizos que la vida nos pueda lanzar.
Hogwarts siempre será nuestra casa.
