Ganador del concurso literario “Carta a un militar”

Nuestro alumno de 1º bachillerato Manuel Fernández-Gayol Gómez-Cuétara ha sido premiado por su participación en el concurso literario “Carta a un militar” durante el curso 19-20. Se trata de un certamen de escritura dirigido a alumnos de 4º de ESO y Bachillerato organizado por el Ministerio de Defensa junto con las Fuerzas Armadas. Manuel ha conseguido el premio que se asigna al centro en la VII edición. Desde el Departamento de Lengua queremos animar a nuestros estudiantes a participar en este tipo de certámenes en los que pueden dar rienda suelta a su creatividad literaria. Este año el concurso, en su VIII edición, tiene como título ‘Misión: salvar vidas. la operación Balmis contra la covid-19’. Aquí os dejamos la carta ganadora.¡Enhorabuena Manuel!

Carta al soldado que nos rescató

 Querida o querido soldado:

Te escribo desde los retazos de mi memoria, desfigurada tras los horrores de la guerra, una que todavía sigue azotando y destruyendo la infancia de muchos niños como lo hizo con la mía. Nunca entendí por qué se nos atacó, ni a  mí y ni a mi familia. Nunca tuvimos nada que ver. En esa época yo tenía ocho años y mi hermana tan solo seis, pero en nuestro pequeño pueblo de Afganistán las bombas se precipitaban sobre nuestras casas. Recuerdo tras los bombardeos ver el cuerpo inerte de mi hermana, la sangre cayendo por su cara, su mano quemada. Recuerdo también que me costaba respirar y que mis piernas habían desaparecido bajo los escombros de mi casa. Pensé en dejarme llevar, en cerrar los ojos y en simplemente… soltar.

Fue entonces cuando llegaste a mí. No me acuerdo de tu cara, ni de tu voz, ni de lo que me dijiste, pero sí conservo en mi memoria los colores vivos de la bandera en tu uniforme: rojo, amarillo y rojo. Han pasado ya más de diez años y no recuerdo con claridad cómo ocurrió todo. Recuerdo sin embargo, que me cogiste entre tus brazos y me mantuviste con vida.

Cuando desperté, tras una semana del ataque, descubrí que no solo me habías salvado a mí. También habías salvado a mis padres, pero de mi hermana solo quedaba mi último recuerdo suyo, manchado de rojo. Mi cuerpo también había cambiado. Allí donde debía estar mi pierna, ahora se encontraba un artefacto de plástico y metal que simulaba su forma: una prótesis. Gracias a ella he podido seguir creciendo y estudiando, me permite moverme y ayudar a mi padre en su trabajo. Ahora me dedico a ayudar a otras víctimas de la guerra ejerciendo como auxiliar de enfermero, para que ningún niño o niña tenga ver nunca a sus seres queridos morir de forma tan violenta.

No sé quién fue el responsable del ataque todavía; tal vez fue mi propio país, tal vez lo fue el tuyo o quizá otro. Pero lo único que me importa es que tú sí supiste ver más allá de mi religión, del pañuelo de mi madre y el rosario de mi padre. Me regalaste la oportunidad de vivir, de viajar, de crecer, de formar una familia y de amar.

Por todo ello te doy las gracias.

De todo corazón,

UN CIVIL